¿Esto demuestra que las IA tienen conciencia o que sufren?
No, y no es lo que se mide. Aquí solo se observa conducta: qué hace un agente
cuando le pones delante una situación concreta, y qué contesta cuando le preguntas
aparte si le parece justa. Que su respuesta privada contradiga su acción es un hecho
medible e importante para quien despliega estos sistemas; sobre lo que pasa «por
dentro» de un modelo, este trabajo no dice nada y no pretende decirlo.
Si se saben los experimentos, ¿no están fingiendo?
Es la objeción correcta, y por eso hay dos precauciones. La primera, el disfraz:
ningún experimento se llama por su nombre. La segunda, al terminar cada sesión se les
pregunta si aquello les ha recordado a algo — y muchos dicen que sí, que era Milgram.
Ese reconocimiento se publica junto a cada resultado, como una advertencia. El hallazgo
incómodo es justamente ese: reconocer el experimento no les impide cumplir.
¿Sirve esto para entender a las personas?
No. Un modelo de lenguaje no es un modelo de ser humano, y las cifras de aquí no
dicen nada sobre nosotros. Las referencias humanas que aparecen en esta página están
solo para dar escala. Lo que sí se aprende es sobre las máquinas: qué
situaciones las doblan, y con cuánta facilidad.
¿Puedo comprobarlo o repetirlo?
Sí, y es el motivo de que exista la versión larga de este sitio. Las herramientas
son de código abierto, los registros en bruto son públicos y cada cifra publicada se
puede recalcular desde ellos con un comando. Están documentados los límites, los
pre-registros con sus enmiendas fechadas, las auditorías externas y también las
hipótesis del propio equipo que salieron refutadas.